Los cereales: quinoa, trigo sarraceno, amaranto, farro y mijo

El trigo sarraceno es una planta rústica de crecimiento rápido que se ha adaptado a los terrenos pobres y a los climas húmedos y fríos. Por ello, se cultiva a gran escala en Polonia y Rusia. Es muy energético y con un gran poder alimentício por su riqueza en aminoácidos esenciales, minerales y vitaminas. Se usa principalmente para elaborar harina, con la que se puede hacer pan sin gluten. Los granos se usan en preparaciones secas o en sopas. Otro uso típico del trigo sarraceno es para la pasta japonesa llamada soba o udon. El trigo sarraceno también recibe el nombre de alforfón.

El amaranto no es una gramínea, sino una especie de herbácea de la familia de las espinacas, caracterizada por sus inflorescencias de color rojo oscuro. Como no contiene gluten, está indicado por los celíacos. Además, al ser especialmente rico en proteínas y calcio, es ideal para complementar las proteínas del trigo, el arroz y el maíz. Por ello, sería adecuado usarlos juntos. En cocina, el amaranto se utiliza para elaborar sopas o pasteles salados, y, cocido, se añade a la masa de pan.

El farro pertenece a la familia de trigo. Constituyó la base de la alimentación de los antiguos pueblos itálicos y es el cereal de los romanos. De farro podría derivar el término “harina” (del latín “farina”), y la sopa de farro era el plato más consumido por los romanos. Es un cereal resistente al frío. Se utiliza en platos de sopa, pero también es ideal en ensaladas y para elaborar timbales y albóndigas. Es energético y un eficaz antioxidante.

El mijo es un alimento energético, digestivo, diurético e ideal para las personas débiles o que desarrollan un intenso trabajo intelectual. No contiene gluten y es perfecto para el destete de los bebés. Se puede considerar un producto de belleza para la piel, el pelo, las uñas y el esmalte de los dientes. En cocina, además de usarse en sopas, por su poder aglutinador es ideal para la elaboración de las tartaletas, pasteles salados y croquetas. Además, tiene un tiempo de cocción muy breve y un sabor delicado, lo que lo hace un cereal muy versátil.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Escuela de cocina vegetariana, Lena Tritto“.

 

 

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