Semillas oleaginosas: avellanas, almendras y pistachos

Las semillas oleaginosas se diferencian por su alto contenido en grasas, y desde hace siglos se han empleado para extraer su aceite para la alimentación. Estamos hablando de grasas principalmente insaturadas de excelente calidad y fáciles de digerir. Además, son ricas en proteínas, fibra alimentaria y sales minerales muy beneficiosas, como el potasio, magnesio, fósforo, hierro y vitaminas B, D, E y A.

Avellanas:

La avellana contiene vitaminas A, B1, PP y C y es rica en sales minerales, especialemente en calcio, fósforo y magnesio; contiene muchas grasas fáciles de digerir y tiene una ligera acción laxante. Según la medicina china, además de ayudar en la actividad digestiva, tiene también una acción antiparasitaria para el intestino, en especial para la tenia.

Las avellanas ligeramente tostadas son ideales para preparar tartas y pastelitos, y se usan, además, en forma de crema para elaborar con miel o jarabe de arce y cacao una exquisita crema de untar. Con las avellanas se preparan turrones y guirlaches, y son perfectas para platos a base de verduras cocidas o crudas y cereales en grano.

Almendras:

El almendro procede del suroeste de Asia y se ha aclimatado perfectamente a las zonas del sur de Europa que dan al Mediterráneo. La almendra dulce contiene mucho magnesio y es también rica en calcio, fósforo, fibra, potasio y zinc. Así pues, se trata de un alimento nutritivo que, desde siempre, ha servido como complemento ideal de las dietas vegetarianas y de alimentos crudos.

Es un alimento energético y reequilibrador del sistema nervioso. Según la medicina china, tonifica la energía del pulmón, trata la tos y tiene una acción ligeramente laxante. De las almendras peladas, trituradas y maceradas se obtiene una leche refrescante y energética. Además, las almendras forman parte de un sinfín de preparaciones dulces y son un ingrediente fundamental de las mezclas de frutas y copos de cereales del desayuno, así como de turrones, guirlaches, pasteles y bizcochos. Las almendras tostadas y un poco saladas son un toque ideal para ensaladas y verduras cocidas.

Pistachos:

Los pistachos son ricos en proteínas y contienen hierro, calcio, fósforo, magnesio y potasio. Son útiles como reconstituyente, por ejemplo en estados de anemia, y refuerzan el sistema nervioso. Antiguamente se usaban como desintoxicante y para curar los dolores hepáticos. La medicina china los considera tónicos del yang y los utiliza en cazo de lumbalgia e impotencia. En la cocina, se usan para aromatizar distintos postres, helados en particular.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Escuela de cocina vegetariana, Lena Tritto“.

 

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