¿Qué aporta la dieta macrobiótica?

La macrobiótica, es una filosofía de vida en la que su fundador, Georges Ohsawa, proponía la curación física a través de la alimentación, y la espiritual con el cambio en el estilo de vida. Respecto a la alimentación, Ohsawa partía de la premisa de que muchos de los males que nos aquejan son debidos a una mala alimentación en la que las fuerzas opuestas y complementarias, yin y yang, no logran estar en equilibrio.

La alimentación macrobiótica persigue tres principios fundamentales: que sea sana, natural y equilibrada. Para ello requiere cumplir con las siguientes reglas:

Un requisito indispensable en la alimentación macrobiótica es emplear alimentos naturales procedentes de cultivos ecológicos. Por tanto, ya ganamos en salud al eliminar de nuestra dieta ingredientes que desconocemos, como los que se hallan en los alimentos de procesado industrial, o los restos de pesticidas, hormonas y fitoquímicos que se usan en el cultivo y cría intensivos.

Otra recomendación es masticar muy bien la comida; como mínimo 30 veces por cada bocado. Es una forma de apreciar todos los sabores y facilitar la digestión.

También se recomienda comer de forma pausada, centrándonos en lo que comemos, hacerlo en cantidades moderadas y solo cuando tengamos hambre. Por eso se puede llegar a perder kilos sin que esta sea una dieta de adelgazamiento.

El medioambiente y el ahorro también tienen cabida en la macrobiótica, pues otro punto en el que hace hincapié es la prioridad por el consumo de productos locales, propios de la región y de temporada.

La macrobiótica evita el consumo de proteínas animales y las sustituye por proteínas vegetales. Sobre todo invita a prescindir de las carnes rojas y de las grasas animales.

Desaconseja totalmente el consumo de bebidas excitantes como el café y productos refinados como el azúcar o la harina blanca y, por tanto, los productos elaborados con ellos: refrescos, platos preparados, bollería, chocolate, ya que provoca en el organismo un fuerte desgaste de la escasa vitamina B, y es responsable de un efecto claramente desmineralizante.

Los cereales han sido y son el alimento básico para todas las culturas, y la forma de aprovechar sus nutrientes es consumiendo el grano entero, algo en lo que insiste la macrobiótica para obtener el máximo beneficio nutricional.

La macrobiótica considera que el consumo de líquidos debe estar controlado, pues puede hacer trabajar en exceso al riñón. Y antes que agua sola recomienda beber tés o caldos como el té bancha, un clásico de la macrobiótica.

Según la filosofía taoista, el yin y el yang son dos fuerzas contrarias pero complementarias que forman parte del universo y de todo lo que engloba. La fuerza yin se caracteriza por ser la fuente del silencio, el frío, la oscuridad, la calma, mientras que la fuerza yang representa el calor, la luz, la actividad, el fuego.

De modo genérico, se puede decir que los alimentos de la procedencia animal se consideran yang, y los de origen vegetal son yin. Y a medida que una fuerza va menguando, la otra aumenta hasta que nos acercamos al centro. En ese centro, donde  el yin y el yang se igualan, se encuentan los alimentos neutros que forman parte de la macrobiótica: cereales, legumbres, verduras, semillas, algas. Estos alimentos son los que deben tener mayor presencia en los menús diarios.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Escuela de cocina vegetariana, Lena Tritto“.

 

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