La cebolleta: propiedades y beneficios nutricionales

La cebolleta se cultiva en China desde hace más de 2 000 años y pertenece a la familia de las cebollas, los puerros y los ajos, y es un alimento muy aromático. En aspecto es muy similar al puerro, pero tiene unas características más parecidas a las de una cebolla. Para apreciarlas en toda su intensidad deben tener unos tallos turgentes y de color blanco brillante.

Las cebolletas aportan pocas calorías, pocos hidratos de carbono y nada de grasa, pero muchos micronutrientes esenciales, como las vitaminas del grupo B. Destaca su riqueza en ácido fólico, niacina y piridoxina, y también en vitamina C. Su consumo provee minerales como el potasio, el calcio, el magnesio y el hierro y es una buena fuente de fibra. Pero es muy significativo su contenido en sustancias antioxidantes y tiene propiedades antienvejecimiento, protegiendo a las células frente a la oxidación de los radicales libres.

El cocinado elimina buena parte de sus nutrientes y acciones medicinales, por lo que es aconsejable consumirla cruda y comerla lo más fresca posible. Resulta ideal en ensaladas o formando parte de aderezos, ya que su sabor es más suave que el de cebolla y, por tanto, más tolerado. Aromatiza sopas, salsas, guisos y puede emplearse tanto la parte blanca como la verde de las hojas que resultan más tiernas, por semejanza, que las de los puerros.

Las cebolletas son eficaces para el tratamiento de infecciones respiratorias y para regular la presion sanguínea. También el contenido en minerales como el potasio está implicado en su acción diurética y controladora de la hipertensión. El resto de minerales ayuda a fortalecer los huesos y regenerar el sistema nervioso.  Equilibra la energía de los riñones y es purificadora de la sangre.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Dieta Macrobiótica – Nuria Penalva.

 

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