El limón

El limonero parece ser originario de la región del Himalaya y desde allí se extendió por China y entró en la cuenca mediterránea, hace más de 2 000 años. Su fruto, el limón, es una baya de forma ovoide con una cáscara de color amarillo intenso, gruesa y brillante, que además, desprende un agradable aroma cítrico.

Su componente mayoritario es el agua, al que sigue una pequeña cantidad de hidratos de carbono y fibra, aunque la más abundante, la pectina se encuentra en la cubierta blanca bajo la cáscara. Sin embargo, el limón es muy rico en minerales y vitaminas, mayoritariamente la C, también del grupo B, como tiamina y ácido fólico.  Su sabor ácido se lo debe a su contenido en ácidos orgánicos como es el ácido cítrico, que tiene cualidades desinfectantes y potencia la acción de la vitamina C y los ácidos málico y fórmico. Es muy rico en potasio, fósforo, magnesio y calcio. Pero lo más significativo son sus flavonoides, con propiedades antioxidantes.

Las bebidas con limón ayudan a depurar el hígado favoreciendo la eliminación de toxinas. Como el jugo puede resultar demasiado ácido, se rebaja con agua. La cáscara del limón tiene muchos compuestos beneficiosos como los aceites esenciales de la superficie de color amarillo y la pectina y los bioflavonoides que se encuentran en la piel blanca. Existe también otro cítrico muy popular, la lima. Es otra especie de color verde, de tamaño más pequeño y redondeado, y con una piel mucho más fina, pero también es muy aromático y con sabor bastante ácido, y que se usa especialmente en la cocina asiática.

Su vitamina C ayuda a reforzar el sistema inmune, mejora la cicatrización de heridas y ejerce una actividad antioxidante que protege frente al cáncer y enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. Posee una acción antiséptica, es depurativo y diurético, favoreciendo la eliminación de toxinas, estimulando las secreciones biliares que ayudan a metabolizar la grasa y a mantener el buen funcionamiento del hígado. Su pectina colabora en la eliminación del colesterol y tiene un efecto astringente que resulta muy útil en el tratamiento de granos y espinillas.  También ayuda reducir las palpitaciones, cefaleas, insomnio, debilidad en las extrimidades e irritabilidad y a expandir las energías bloqueadas.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Dieta Macrobiótica – Nuria Penalva

 

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