El albaricoque: características y aspecto nutricional

Originario de las zonas templadas de China, el albaricoque es el fruto del albaricoquero y tiene una forma redondeada algo achatada por los lados y tiene el  tamaño de una pelota de ping-pong. Su color varía de amarillo al veteado rojizo, pasando por el anaranjado y posee una carne de sabor dulce muy aromática. Se cultiva para su consumo fresco y para las elaboración de orejones, que son simplemente los albaricoques desecados al sol.

El color anaranjado es señal de su alto contenido en betacarotenos, sustancias precursoras de la vitamina A. también posee vitaminas C, B1 Y B2 y minerales como potasio, calcio, magnesio, fósforo y hierro. Es una buena fuente de fibra soluble y tiene pocos hidratos de carbono en forma de fructosa. Los orejones tienen una concentración mayor de nutrientes por la misma cantidad de producto. En este sentido, cabe destacar el incremento de los niveles de hierro.

Los albaricoques deben recolectarse y consumirse bien maduros, pues si están algo verdes, además de carecer de dulzor, pueden resultar indigestos. Existe una variedad de albaricoque “prunus mume”, con el que se elabora el umeboshi. Este albaricoque fermenta en un medio salino durante un largo periodo de tiempo y son encurtidos consumidos con sopas, ensaladas o salsas.

La fruta fresca es preferible tomarla antes de las comidas, nunca como postre. Puede ser como tentempíe o integrada en platos de ensaladas, con arroces y otros cereales, en salteados de verduras. El albaricoque desecado u orejón concentra todos sus nutrientes y es un excelente acompañante de diversos platos, tanto dulces como salados. Por ejemplo, para un desayuno dulce, el orejón combinado con una crema de arroz da la energía necesaria para comenzar el día con buen píe.

El contenido en provitamina A ayuda proteger la vista y es muy importante para el tratamiento de afecciones de la piel y de mucosas. Los albaricoques tienen un efecto diurético, por lo que es un buen depurativo. En su punto de maduración son ricos en sustancias antioxidantes como los taninos, con efectos astringestes y antiinflamatorios. Es un alimento que previene la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. Por otro lado, los orejones destacan por tener más cantidad de fibra, por lo que su consumo mejora los síntomas de entreñimiento. Como contienen calcio y fósforo favorecen la densificación ósea.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Dieta Macrobiótica – Nuria Penalva.

 

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