El agua: ¿como consumirla y porque?

El agua constituye el 70% de nuestro peso corporal. Ayuda a transportar sustancias nutritivas, como el oxígeno y las sales minerales, a través de la linfa, sangre y otros fluidos corporales. La medicina actual recomienda consumir mínimo 2 litros al día, para renovar los líquidos presentes en el cuerpo y para ayudar la digestión, el metabolismo, la eliminación de los desechos y la regulación de la temperatura corporal.

Para el consumo humano se hace referencia al agua mineral, que mana del subsuelo, microbiológicamente pura, sin contaminantes y rica en sales minerales. Cuanto más bajo es el residuo seco, más ligera y más adecuada para la diuresis será el agua, y menos sales minerales contendrá.

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El pH significa el grado de acidez o alcalinidad del agua. Un pH inferior a 7 indica agua ácida, igual a 7, neutra y superior a 7, alcalina. Las aguas ácidas son útiles para los problemas digestivos y las alcalinas reequilibran la acidez del estómago. Para beber, se recomienda tomar un agua neutra.

El agua embotellada debe tener la menor cantidad posible de nitratos (sustancias contaminantes), máx 45 mg/l para adultos y 10 mg/l para niños y estar libre de nitritos. Para consumo, existe agua de dos tipos: natural o con gas carbónico añadido. También existen aguas cuyo gas es de origen natural. Como es un alimento vivo, una prolongada exposición al calor del sol puede alterarlo y provocar problemas en la flora intestinal, aunque su sabor, color y olor no cambien. La fecha de caducidad de la botella no es una formalidad, dado que se fija en un año y medio o dos después de la fecha de embotellamiento.

Las aguas con o sin gas, a menudo se embotellan muy lejos del lugar donde se comercializan, por lo que deben recorrer largas distancias, lo que incide en el consumo de  carburante y las emisiones de dióxido de carbono. Además, para hacer cada botella de plástico se derrochan 4 l de agua. No significa que el agua del grifo sea mejor que la mineral embotellada, pero tampoco se puede decir que esta no sea buena para consumir.

Para consumir agua con gas, existen unos aparatos gasificadores, que se pueden instalar en casa para transformar el agua corriente, y que proporcionan además otros sistemas de limpieza y filtrado. Con esta inversión se ahorrará en la compra de agua embotellada y se reducirá la producción de desechos.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Cocina vegetariana- sabor de nuestra tierra.

 

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