El aceite de sésamo: usos culinarios y propiedades

El aceite de obtiene se las semillas de sésamo. Estas semillas, principalmente de color blanco, aunque también las hay negras, son minúsculas. Mediante un proceso mecánico las semillas se prensan y se extrae el aceite en frío. Es muy importante que no se emplee nigún método químico ni refinado del aceite pues perdería sus propiedades nutritivas y organolépticas. El aceite obtenido es amarillo cristalino y con un suave aroma a nueces y sabor ligeramente amargo.

Es una excelente fuente de ácidos grasos insaturados como el oleico y poliinsaturados del tipo omega 6, y el linoleico de omega 3, pero esto en menor proporción. El contenido de lecitina refuerza las membranas de las células neuronales. Presenta minerales como el zinc, el calcio, el hierro, el magnesio y, entre sus filas, abunda la vitamina E, un potente antioxidante al que debe muchas de sus propiedades beneficiosas y que protege al propio aceite del enranciamiento.

Las semillas de sésamo contienen prácticamente la mitad de su peso en grasa. Al convertirse en aceite, pierden la fibra y las sustancias mucilaginosas. El aceite de sésamo también tiene importantes cualidades cosméticas. Aplicado externamente, suaviza la piel, la regenera en caso de quemaduras y ayuda a combatir los dolores extendido mediante masajes.

Hay dos tipos de aceites: el aceite claro es de color amarillo suave y está hecho con las semillas de color blanco, aguanta bien el calor, por lo que se emplea para freír verduras, hacer sopas, condimentar o regar plator fríos y el aceite oscuro que tiene un tono marrón fuerte y suele elaborarse con las semillas de sésamo negro o, en su defecto, con las semillas blancas tostadas. Tiene un sabor más intenso y a veces se combina con jengibre. No se emplea para cocinar, es decir, no se calienta. Se utiliza para aderezar platos cocinados o ensaladas.

El aceite de sésamo ayuda a reducir el colesterol y a regular la hipertensión, lo que lo convierte en un aceite cardiosaludable. Mejora el funcionamiento del cerebro y sistema nervioso central. Es importante tomarlo si se van a realizar trabajos en los que debe hacerse un sobreesfuerzo intelectual. También puede mejorar los estados depresivos y bajadas de ánimo. Gracias a la vitamina E, regenera los tejidos, los hace más flexibles y resistentes y eso se refleja en la piel. Los lignanos potencian la actividad antinflamatoria de los ácidos grasos omega 3, siendo un buen remedio para combatir la artritis y otras enfermedades inflamatorias. Ayuda a equilibrar estados de agotamiento y pérdida de memoria y refuerza el hígado.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Dieta Macrobiótica – Nuria Penalva.

 

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