¿Cómo cocinar el mijo y cuáles son sus beneficios nutricionales?

El mijo es un cereal poco conocido y muy fácil de usar. Rico en vitaminas y minerales, es un alimento altamente energético. El mijo es un pequeño grano amarillento que ha sido utilizado durante miles de años como remedio para el tratamiento de enfermedades en la medicina china. Así que, es un cereal muy apreciado en Oriente, aunque desbancado en popularidad por el arroz y que se emplea de forma regular en la cocina macrobiótica. Además, no contiene gluten, por lo que está creciendo su demanda al ser un alimento bien tolerado por las personas celiacas.

Es uno de los granos más completos que existen dentro de los cereales, con una gran cantidad de nutrientes, siempre y cuando se consuma integral. Posee una alta tasa de hidratos de carbono complejos, tiene tantas proteínas como el trigo o el maíz y es muy rico en magnesio, hierro y fósforo. También contiene lecitina, altamente beneficiosa para el sistema nervioso y es una buena fuente de vitaminas del grupo B, sobre todo B1, B2, B9 y E.

Para tener una buena base de mijo cocido, primero se enjuaga con agua antes de prepararlo. Se escurre en un paño limpio y, a continuación, se tosta ligeramente en una sartén limpia, sin aceite. Se emplea una parte de mijo por dos de agua; para hacerlo más cremoso, se pueden añadir 3-5 partes de agua. Se cuece en una olla media a fuego medio cuando rompa a hervir, se tapa y se deja cocer 20-30 minutos o hasta que se consuma el agua. Con menos agua el mijo se compacta y se puede hacer un pastel. Cuando se cuece, el mijo adquiere un suave sabor a mantequilla que resulta delicioso al combinarlo con verduras.

Su poder alcalinizante combate la acidez del estómago y la riqueza en fibra ayuda regular el estreñimiento y mantener el colesterol a raya. Contiene ácidos grasos y el ácido fólico que mejoran el sistema nervioso y el metabolismo. Como el mijo es muy rico en hierro, zinc y vitamia E, se aconseja su consumo en casos de anemia y para fortalecer las células sanguíenas.

El mijo es un alimento adecuado para compensar la fatiga intelectual, las alteraciones nerviosas y muy recomendado para estudiantes o momentos que exigen concentración y rendimiento intelectual.

Un libro que me ayudó escribir este artículo y que recomiendo altamente es “Dieta Macrobiótica – Nuria Penalva.

 

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